Fisioterapia Invasiva. EPTE: qué es la electrólisis percutánea y en qué se diferencia de la EPI

¿Te han diagnosticado un codo de tenista, una fascitis plantar o una tendinopatía rotuliana y te han hablado de "electrólisis percutánea", pero nadie te ha explicado de qué va?
No es una duda menor: bajo ese nombre conviven dos técnicas distintas, la EPTE y la EPI, que comparten el mismo principio físico pero se aplican con una dosis muy diferente. Aclarar esta confusión, muy habitual entre quienes llegan a consulta, es el primer paso para entender por qué en KINEO Benidorm trabajamos con EPTE en la mayoría de los casos.
EPTE y EPI: el mismo mecanismo, una dosis muy distinta


Ambas siglas hacen referencia a la misma reacción física: una corriente eléctrica galvánica (continua) que, al pasar a través de una aguja de acupuntura colocada sobre el tejido dañado, provoca una electrólisis localizada. Es decir, el mismo proceso químico, pero no la misma experiencia para el paciente, porque la dosis con la que se aplica es radicalmente distinta.
La EPTE (electrólisis percutánea) utiliza una intensidad baja, en microamperios, mantenida durante más tiempo, y resulta indolora.
La EPI, en cambio, aplica una intensidad alta, en miliamperios, durante muy poco tiempo, lo que la convierte en una técnica bastante más dolorosa. El objetivo biológico que se persigue es parecido, pero la vía para llegar a él —y lo que sientes en la camilla— no tiene nada que ver.
Qué ocurre en el tejido cuando aplicamos la corriente mediante fisioterapia invasiva?
Con ecografía musculoesquelética en tiempo real localizamos con precisión la zona del tendón o la fascia que está degenerada, y guiamos la aguja hasta ese punto exacto. Al aplicar la corriente, generamos una microlesión controlada que el cuerpo interpreta como una señal de alarma: "aquí hay que reparar".
Es la misma lógica que ya contamos al hablar de la inflamación: se moviliza primero un "equipo de emergencia" que limpia el tejido degenerado, después entran los "albañiles" que tejen un andamiaje provisional de colágeno tipo III, y finalmente el equipo de acabados sustituye ese andamiaje por colágeno tipo I, mucho más resistente. En una tendinopatía crónica, ese proceso de reparación suele quedarse "atascado" en algún punto; la electrólisis percutánea busca reactivarlo.
¿Para qué lesiones se utiliza la EPTE?
La EPTE (fisioterapia invasiva) se aplica sobre todo en tendinopatías crónicas que no han terminado de resolverse con tratamiento conservador: epicondilitis (el conocido codo de tenista), epitrocleítis (codo de golfista), tendinopatía rotuliana (rodilla del saltador), tendinopatía de Aquiles, tendinopatía de supraespinoso (manguito rotador) o fascitis plantar (ese dolor de talón tan característico al dar los primeros pasos por la mañana).
Como toda técnica invasiva, no se aplica de forma aislada: la acompañamos siempre de un programa de ejercicio y carga progresiva, porque el tendón necesita ese estímulo mecánico para terminar de consolidar el tejido nuevo. Y como con cualquier tratamiento, los tiempos y la respuesta varían de una persona a otra: no es una cura garantizada, sino una herramienta más dentro de un plan de recuperación individualizado.
Si arrastras una molestia en un tendón que no termina de mejorar, lo primero es una valoración con ecografía en tiempo real para confirmar qué está pasando realmente en el tejido y si la EPTE es la opción adecuada para tu caso. Pide cita en KINEO Benidorm y lo revisamos juntos.


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