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Entrenamiento de fuerza y cáncer: por qué tus músculos importan durante el tratamiento

Foto del escritor: Chema Romero Sánchez
Chema Romero Sánchez
hace 17 horas
5 min de lectura

Si estás en tratamiento por un cáncer, es probable que alguien te haya dicho que descanses. Durante años fue el consejo habitual. Hoy sabemos que, para la mayoría de las personas, quedarse quieto no protege: la inactividad acelera la pérdida de fuerza y aumenta el cansancio.

Por eso las guías internacionales recomiendan ejercicio durante el tratamiento, y el entrenamiento de fuerza es una de sus piezas clave. En este artículo te explico qué le pasa a tu músculo durante el proceso oncológico, qué beneficios tiene entrenarlo y cómo hacerlo con seguridad.


Qué le pasa a tu músculo durante el tratamiento?

La quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y algunos tratamientos hormonales suelen ir acompañados de menos movimiento, menos apetito y más días en el sofá. El resultado es una pérdida progresiva de masa muscular y de fuerza.

Esa pérdida se nota en el día a día: cuesta más levantarse de una silla, subir escaleras o cargar la bolsa de la compra. Y aparece un círculo vicioso que veo a menudo: me canso, me muevo menos, pierdo músculo y me canso todavía más.

El entrenamiento de fuerza es la herramienta más directa para romper ese círculo, porque es el estímulo que le dice al músculo que tiene que mantenerse.


Qué dice la evidencia científica?

En 2019, el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) reunió a expertos internacionales para revisar la evidencia sobre ejercicio y cáncer. Sus conclusiones fueron claras: el ejercicio es en general seguro para las personas con cáncer, todas deberían evitar la inactividad, y el entrenamiento aeróbico, el de fuerza o la combinación de ambos mejoran la fatiga, la ansiedad, los síntomas depresivos, la función física y la calidad de vida.

En 2022, la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) fue un paso más allá: recomienda que los profesionales de oncología aconsejen ejercicio aeróbico y de fuerza de forma regular durante el tratamiento activo con intención curativa. Su revisión encontró mejoras en la condición física, la fuerza y la fatiga.

Un ejemplo concreto: en un ensayo con 242 mujeres con cáncer de mama que recibían quimioterapia, el grupo que hizo entrenamiento de fuerza supervisado mejoró su fuerza, su masa muscular y su autoestima. Además, completó la quimioterapia prevista en mayor proporción que el grupo que no entrenó. Las mejoras en fatiga y calidad de vida fueron favorables, aunque no llegaron a ser significativas en ese estudio. Y el ejercicio no provocó linfedema ni efectos adversos.


Beneficios del entrenamiento de fuerza durante el tratamiento del cáncer

  • Mantener la fuerza y la masa muscular, que son la base de todo lo demás.

  • Ayudar a reducir la fatiga relacionada con el cáncer, uno de los síntomas más frecuentes y que más limitan.

  • Conservar la autonomía: levantarte, caminar, subir escaleras o vestirte sin depender de nadie.

  • Mejorar el bienestar emocional: el ejercicio se asocia con menos ansiedad y menos síntomas depresivos.

  • Sentir que haces algo por ti: muchas personas me cuentan que entrenar les devuelve una parte del control que el diagnóstico les quitó.

Si has tenido cáncer de mama, quizá te preocupe el linfedema. La evidencia indica que el trabajo de fuerza progresivo y supervisado no lo empeora. Aun así, si ya tienes linfedema, coméntalo siempre antes de empezar.


¿Es seguro entrenar fuerza durante la quimioterapia?

Sí, siempre que el entrenamiento se adapte a ti. No hay dos tratamientos iguales, ni dos días iguales dentro del mismo tratamiento. Por eso hay tres reglas que no se negocian:

  1. Autorización médica. Tu equipo de oncología debe darte el visto bueno para hacer ejercicio.

  2. Valoración inicial. Antes de cargar peso, hay que saber de qué fuerza partes y cómo te mueves.

  3. Supervisión profesional. Un profesional del ejercicio con formación en oncología ajusta la carga a cómo te encuentras cada día.

Hay situaciones que obligan a adaptar o pausar el entrenamiento: fiebre, defensas o plaquetas muy bajas, anemia marcada, una cirugía reciente, un reservorio venoso o metástasis óseas. No significan que no puedas entrenar nunca; significan que el plan tiene que tenerlas en cuenta.


Cómo es el entrenamiento de fuerza en la práctica

Olvida la imagen de levantar todo el peso posible. Entrenar fuerza durante el tratamiento consiste en dar al músculo un estímulo suficiente para mantenerse, sin pasarte. Es lo que explicamos en el artículo sobre cómo el ejercicio puede mejorarte o lesionarte: la clave está en la dosis.

Como referencia general, las guías del ACSM proponen dos sesiones de fuerza por semana que trabajen los grandes grupos musculares. A partir de ahí, todo se individualiza: el número de ejercicios, la carga y el descanso dependen de tu valoración, de tu tratamiento y de cómo llegas ese día.

En los días buenos se progresa. En los días malos se baja la intensidad o se cambia el ejercicio. Lo importante es la constancia, no la sesión perfecta.


Nuestro programa de ejercicio físico oncológico en KINEO Benidorm

En KINEO Benidorm hemos creado un programa de ejercicio físico oncológico para personas que están en tratamiento. Entrenamos en grupos de máximo 3 personas, en sesiones de 60 minutos, y yo superviso cada sesión.

Antes de empezar valoramos tu fuerza con herramientas objetivas, como el dinamómetro VALD DynaMo o un encoder lineal, y repetimos la valoración cada trimestre para ajustar los objetivos. Si quieres saber si el programa encaja contigo, puedes conocer el programa de ejercicio físico oncológico y escribirnos sin compromiso.


Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer pesas durante la quimioterapia?

En la mayoría de los casos, sí, con autorización médica y con un entrenamiento adaptado y supervisado. Las cargas se ajustan a tu situación y a cómo te encuentras cada día.

¿Qué es mejor, el ejercicio de fuerza o el cardio?

Los dos aportan beneficios y las guías recomiendan combinarlos. La fuerza es la más específica para mantener la masa muscular y la autonomía.

¿Y si un día estoy muy cansada o cansado?

Entrenar no significa forzar. Ese día se reduce la intensidad o se adapta la sesión. A menudo, una sesión suave ayuda a sentirse mejor que quedarse en casa.

¿Necesito autorización de mi médico?

Sí. Antes de empezar cualquier programa de ejercicio durante el tratamiento, tu equipo de oncología debe darte el visto bueno.

¿Cuándo puedo empezar?

Cuanto antes, mejor, siempre que tengas la autorización médica. Empezar al inicio del tratamiento ayuda a frenar la pérdida de fuerza desde el principio.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu equipo médico.


Fuentes

  • Campbell KL, et al. Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable. Med Sci Sports Exerc. 2019;51(11):2375-2390. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000002116

  • Ligibel JA, et al. Exercise, Diet, and Weight Management During Cancer Treatment: ASCO Guideline. J Clin Oncol. 2022;40(22):2491-2507. https://doi.org/10.1200/JCO.22.00687

  • Courneya KS, et al. Effects of aerobic and resistance exercise in breast cancer patients receiving adjuvant chemotherapy: a multicenter randomized controlled trial. J Clin Oncol. 2007;25(28):4396-4404. https://doi.org/10.1200/JCO.2006.08.2024

 
 
 

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